Revista hispanoamericana: artículos actualidad, cultura, ciencias, ecología y Derechos Humanos.

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Manuel Ruiz Rico

Por Jesús Sordo Medina

Pit�goras de Samos y los «matematikoi»


 

Cap�tulo V

"No conozco ning�n otro hombre que hubiese tenido mayor influencia en el campo del pensamiento. Lo digo porque lo que aparece como platonismo resulta, despu�s de analizarlo, esencialmente pitagorismo.",  Bertrand Russell

Introducci�n

PitagorasPit�goras de Samos (aprox.
570 a.C. - 490 a.C.) original de Jonia aunque conocido como el primer gran pensador it�lico.

Todo aquel que se acerque a la historia del pensamiento cient�fico y matem�tico, pronto se topar� con este pensador griego considerado el promotor de las matem�ticas puras y, seg�n el fil�sofo Bertrand Russell, entre otros, uno de los personajes m�s influyentes en la historia de la filosof�a. Hablamos de Pit�goras de Samos, que ha pasado a formar parte de la historia universal por su famoso teorema, aunque claro est�, su aporte fue mayor y del que gracias, sobre todo a Di�genes Laercio (siglo III d.C), nos ha llegado bastante informaci�n.

Que Pit�goras, pese a nacer en la Jonia, no d� continuidad a los fil�sofos de Mileto no es una cuesti�n cronol�gica -de hecho el de Samos es contempor�neo de Anaximenes- sino m�s bien se debe al contenido de su filosof�a, que en opini�n de Nietzsche no tiene nada que ver con la de fil�sofos anteriores ni tampoco con la de sus coet�neos: «No guarda ninguna relaci�n con los antiguos fil�sofos, pues no fue en absoluto un fil�sofo, sino algo distinto». (1) Aunque en el pensamiento de Pit�goras tambi�n encontramos la b�squeda de arj�, que el de Samos anuncia se encuentra en los n�meros, la oferta intelectual de Pit�goras es mucho m�s amplia e influyente que la de los milesios, al menos por lo que podemos conocer de sus obras a trav�s de las fuentes.

De esta suerte, Pit�goras, para desplegar su pensamiento fund� un grupo elitista, los matematikoi o matem�ticos, como se llamaban a si mismos, a caballo entre la ciencia y la m�stica debido a una fuerte influencia �rfica y donde la trasmigraci�n de las almas o metemps�cosis se convirti� en el principal fundamento espiritual. Este movimiento, allende en forma y contenido de la religiosidad arcaica griega, en un primer momento, logr� incluso convertirse en doctrina de varias ciudades-estado pero finalmente, termin� siendo perseguida, lo que llev� a Pit�goras y a sus disc�pulos a huir y esconderse.

Pese a los rigores iniciales en el desarrollo del pitagorismo, este movimiento acabar� siendo una de las propuestas m�s interesantes dentro del grupo de los pre-socr�ticos.

Origen y periodo vital de Pit�goras

La isla de Samos se encuentra frente a las costas de Asia Menor, actual Turqu�a, y junto a Mileto y �feso constituyeron durante la �poca arcaica de Grecia uno de los centros intelectuales m�s importantes de toda la Helade. Recordemos que Mileto fue la ciudad de Tales, Anaximandro y Anax�menes; y �feso, el lugar donde vivi� Her�clito, pensador que trataremos m�s adelante. Por lo tanto, podemos considerar a Pit�goras, en origen, como uno m�s de los fil�sofos jonios, aunque debido a circunstancias vitales acabar� siendo recordado como un fil�sofo it�lico.

Una de las fuentes que mejor nos informa sobre la ciudad natal de Pit�goras se encuentra en los escritos de Di�genes Laercio (II d.C.) que, en principio, ubica en Samos el nacimiento y los primeros años del pensador; si bien hay que destacar que se hace eco de anteriores autores que proponen otros posibles lugares de dicho nacimiento as� como familia de origen:

«[...] Pit�goras, hijo de Mnesarco, grabador de anillos, natural de Samos, como dice Hermipo, o bien fue tirreno, natural de una isla que poseyeron los atenienses echando de ella a los tirrenos, seg�n escribe Arist�jeno. Algunos dicen que fue hijo de M�rmaco; �ste, de Hupaso; �ste, de Eutifr�n y �ste lo fue de Cle�nimo, que es el que huy� de Filunte. Que M�rmaco habit� en Samos, de donde Pit�goras se llam� Samio. Que pasando �ste de all� a Lesbos, fue recomendado a Fer�cides por Zoilo, t�o suyo; construy� tres c�lices de plata y los llev� en regalo a tres sacerdotes egipcios. Tuvo dos hermanos, el mayor de los cuales se llam� Eunomo, el mediano se llam� Tirreno. Tuvo tambi�n un esclavo, llamado Zamolxis, a quien sacrifican los getas juzg�ndolo Saturno, como dice Herodoto.» (2)

En cuanto a la fecha de nacimiento y muerte, ser precisos es m�s complejo. Friedrich Nietszche, (3) en Fil�sofos Preplat�nicos, propone dos fechas aproximadas en funci�n de dos momentos importantes en la vida de Pit�goras.

El primer suceso y por el que se puede datar su fecha de nacimiento es el relativo a una inscripci�n ol�mpica de la que Erat�stenes, seg�n cuenta a su vez Di�genes Laercio, nos dice que en el primer año de la Olimpiada 48 (588 a.C) un joven Pit�goras de Samos entabla combate con unos luchadores mayores de edad. Dado que para luchar con adultos, Pit�goras deb�a de serlo, Erat�stenes establece la edad del fil�sofo participando en aquella disputa en 18 años, l�mite de la adolescencia. Si hacemos un c�lculo simple, entonces el de Samos deber�a haber nacido alrededor del año 606 a.C.

La otra posici�n toma en cuenta la edad de madurez de Pit�goras, que en la Grecia antigua estaba consideraba en alrededor de cuarenta años. Esa edad del fil�sofo, seg�n Aristoxeno, coincide con la Olimpiada 62 que se celebr� en el 532 a.C. Si Pit�goras ten�a entonces alrededor de 40 años, su fecha de nacimiento rondar�a el 572, a.C. El hecho de que la edad de madurez de Pit�goras y la Olimpiada 62 coincidan, seg�n Aristoxeno, obedece a que en el año 532 a.C. dio comienzo la tiran�a de Pol�crates y, a ra�z de esto y al poco tiempo, Pit�goras, en plena madurez, abandon� Samos por discrepancias con el tirano.

En relaci�n a la fecha de su muerte, hay un dato crucial, el 510 a.C. que coincide con la batalla entre las ciudades de Crotona, poblaci�n adoptiva de Pit�goras, y Sibaris, la cual qued� totalmente destru�da. Este conflicto coincide, m�s o menos, en la �poca en la que la comunidad de los pitag�ricos abandona Crotona destino Metaponto -una ciudad cercana- junto a su maestro, quien se supone a�n vivi� algunos años m�s, lo cual puede colocar la fecha de su muerte entre el 500-490 a.C. Si esto fuera as�, entonces tendr�amos dos diferentes periodos vitales: el primero de m�s de cien años, si hacemos caso de la primera teor�a sobre su fecha de nacimiento, ubicada alrededor del 606 a.C., y una segunda, y posiblemente m�s fiable, de un periodo vital de alrededor de 80 años confiando en que la madurez de Pit�goras ocurriera en la Olimpiada 62, es decir en el año 532 a.C.

Si hablamos de c�mo muri�, Di�genes Laercio nos relata algunas versiones de la muerte de Pit�goras. Una de ellas dice que muri� en un incendio en la casa de Mil�n, uno de sus amigos; otra que fueron los propios habitantes de Crotona quienes le ajusticiaron para evitar que Pit�goras implantara un gobierno tir�nico, lo que de ser cierto, justificar�a la hu�da de sus disc�pulos de la ciudad italiana. Otras versiones le relacionan con un campo de habas, alimento que prohib�a comer a sus disc�pulos por considerarlo sagrado, y donde parece ser que fue asesinado por lo siracusanos por aliarse Pit�goras con los enemigos de estos, los agrientinos. El lugar d�nde muri� o fue asesinado podr�a ser Crotona, lo cual, como decimos, provoc� la hu�da de sus seguidores, primero a Metaponto, para luego dispersarse por toda la Helade. Tampoco hay que desdeñar que Pit�goras huyera tambi�n de Crotona y que muriera tiempo despu�s.

Cualesquiera que fuera el motivo de su muerte, la verdad se mantiene dominada por referencias que aluden a otras referencias y un gran componente m�tico sobre su vida que hace dif�cil conocer son exactitud su periodo vital.

Pensamiento e influencia social

Lo m�s interesante de este fil�sofo, especialmente visto desde nuestro tiempo, es su capacidad para investigar y vivir de forma conjunta la ciencia -matem�tica pura- y la m�stica, dos disciplinas de la gnosis humana que hoy en d�a parecen ocupar espacios distintos en nuestra antropolog�a mental.

Durante su vida en Samos, Pit�goras conoci� el pensamiento de Tales y Anaximandro. Incluso pudo haber sido alumno de este �ltimo. Tambi�n se le atribuyen multitud de viajes. As� lo afirma Di�genes:

"Pit�goras, pues, seg�n hemos dicho, oy� a Fer�cides Siro. Despu�s que �ste muri� se fue a Samos, y fue disc�pulo de Hermodamante (que ya era viejo), consangu�neo de Cre�filo. Hall�ndose joven y deseoso de saber, dej� su patria y se inici� en todos los misterios griegos y b�rbaros. Estuvo, pues, en Egipto, en cuyo tiempo Pol�crates lo recomend� por cartas a Amasis; aprendi� aquella lengua, como dice Anfitri�n en su libro De los que sobresalieron en la virtud, y aun estuvo con los caldeos y magos. Pasando despu�s a Creta con Epim�nides, entr� en la cueva del monte Ida. No menos entr� en los �ditos de Egipto y aprendi� las cosas contenidas en sus arcanos acerca de aquellos dioses. Volvi� despu�s a Samos, y hallando la patria tiranizada por Pol�crates, se fue a Crotona, en Italia, donde, poniendo leyes a los italianos, fue celeb�rrimo en disc�pulos, los cuales, siendo hasta trescientos, administraban los negocios p�blicos tan noblemente, que la Rep�blica era una verdadera aristocracia".

Tambi�n seg�n Di�genes, Pit�goras abandon� Samos para conocer mundo, o mejor, el conocimiento del Mundo. Fue recomendado por Pol�crates a Amasis II ( 570-526 a.C), Fara�n de Egipto y all�, adem�s de aprender la lengua de los faraones, accedi� a los secretos de aquella parte del mundo conocido. Parti� entonces a oriente para conocer lo que dec�an los Caldeos de la baja Mesopotamia y los magos zoro�stricos. Se dice que tambi�n alcanz� la India y, de forma m�s veraz, que conoci� a Epim�nides de Creta, la isla que milenios atr�s diera comienzo a la civilizaci�n min�ica.

En cualquier caso, Pit�goras, antes de regresar a Samos por �ltima vez, parece ser se ilustr� sobradamente por todo el mundo conocido. De vuelta a su ciudad natal, tras aquella experiencia, encontr� Samos tiranizada por Pol�crates, l�der aquel que una vez le sirvi� casi de mecenas y ahora se aliaba con persas, griegos y egipcios seg�n le conven�a mientras manten�a a su pueblo bajo la dictadura.

Fue entonces cuando Pit�goras se traslad� a Crotona para participar en la vida pol�tica de los it�licos y convertir aquella parte de la nueva rep�blica italiana en una aristocracia. Y en este punto, aqu� tendr�amos, junto a Sol�n y a Cl�stenes, a otro de los exportadores de las tesis pol�ticas griegas a Italia, en este caso la elitista aristocracia y no la democracia.

Precisamente en Italia, Pit�goras fue un consejero pol�tico muy reconocido en su tiempo, aunque fue la propia escuela pitag�rica la que tambi�n hizo pol�tica, la cual se basaba en la aristocracia como modelo pol�tico. En vida de Pit�goras, en Crotona, su escuela cumpl�a un papel muy importante a nivel pol�tico y dado que no estaban de acuerdo con la democracia, esto pudo ser una de las razones por las que los pitag�ricos fueron perseguidos. Algo parecido ocurri� con sus seguidores que tambi�n ejercieron su influencia pol�tica en distintas ciudades de la Magna Grecia, y tambi�n fueron perseguidos por su elitismo y falta de sentido democr�tico.

No obstante a esas persecuciones, Pit�goras ejerci� una influencia importante a nivel social y pol�tico, ya fuera como consejero de varios gobernantes o como l�der y fundador del grupo de los « matematikoi » o matem�ticos en Cr�tona. En ambos campos, como pol�tico o l�der religioso, Pit�goras apostaba por una sociedad arist�crata, donde una elite bien preparada gobernara al pueblo. Este modelo de organizaci�n era el que la secta pitag�rica tambi�n segu�a en su funcionamiento interno.

Matem�tico puro

Como los dem�s pensadores de Mileto, su primer inter�s ser� el estudio de la Physis desde un punto de vista epist�mico, es decir, explicar la naturaleza racionalmente . As�, para Pit�goras, el origen de las cosas o su arj� ten�a que ver con los n�meros. «Todas las cosas eran n�meros», y fundamentaba esta afirmaci�n gracias al estudio y relaci�n que realiz� entre la m�sica y las matem�ticas. Tanto en el Cosmos como en la m�sica, para Pit�goras gobierna la armon�a. Y ya que la armon�a musical se puede dividir en sonidos m�s intervalos entre s� y medirlos de forma exacta num�ricamente, en cuanto al universo, su naturaleza tambi�n se forma de unidades e intervalos entre s� ordenados por relaciones num�ricas, las cuales, seg�n Pit�goras, confieren dicha armon�a al universo.

Ahondando m�s en la definici�n de la naturaleza del universo, Pit�goras aboga por una especie de dial�ctica cosmol�gica radical donde cada elemento posee su contrario: limitado e ilimitado, par o impar, luz y oscuridad. Y esos contrarios mezclados constituyen el Cosmos. Sin embargo, existe un elemento que no posee un contrario, y este es el n�mero Uno, el Alfa de todo, que para los pitag�ricos era a la vez par e impar, es decir, en un elemento se concentraban sus dos contrarios y por lo tanto el n�mero Uno se convert�a en el fundamento �ltimo de la Physis, es decir, el arj� de la naturaleza. Adem�s, y en relaci�n a los n�meros y cosmolog�a, tambi�n dec�a que todos los astros del cosmos giran en torno a un fuego central, y que estos astros son 10, el n�mero perfecto. Dado que los astros conocidos en aquel entonces eran nueve, Pit�goras salva esta incongruencia creando un nuevo astro, la «anti-tierra», opuesta a nosotros y por ello invisible.

Es cierto que esta concepci�n cosmol�gica puede resultar un poco ingenua o con demasiados huecos por rellenar para la ciencia de hoy, no obstante, lo esencial de la propuesta de Pit�goras o los pitag�ricos, es destacar la importancia de las matem�ticas para explicar la naturaleza del Cosmos.

Profeta religioso

Como profeta religioso, Pit�goras gozaba de un prestigio que traspasaba las fronteras de Crotona y pronto se crearon otros grupos bajo su influencia por toda la Helade. Ese prestigio, como en otros muchos casos, se fundamentaba en leyendas sobre el car�cter divino del fil�sofo:

"Otra cosa dice tambi�n de Pit�goras Hermipo, y es: «Que pasado a Italia, se hizo una habitaci�n subterr�nea y mand� a su madre anotase por escrito cuanto suced�a, señalando tambi�n el tiempo; luego se entr� en el subterr�neo, d�ndole su madre escritas cuantas cosas acaec�an fuera. Que pasado tiempo, sali� Pit�goras flaco y macilento, y congregando gentes dijo que volv�a del infierno, y les iba contando las cosas acontecidas. Que los oyentes, conmovidos de lo que hab�a dicho, prorrumpiendo en l�grimas y lamentos, y creyeron en Pit�goras algo divino, de manera que le entregaron sus mujeres para que aprendiesen sus preceptos; de donde vino que fueron llamadas Pitag�ricas. [...]»". Di�genes Laercio.

De este �ltimo p�rrafo debemos rescatar el hecho de que Pit�goras parece no hacer distinci�n entre hombres y mujeres a la hora de participar en su escuela m�stico-religiosa. �sta, fundada como decimos en Crotona, se dedicaba al estudio de la m�sica, las matem�ticas y sobre todo la renovaci�n moral a trav�s de una vida asc�tica. Ten�a su fundamento en el orfismo, el cual ten�a influencias del culto a Dionisos. As�, esta secta tambi�n se llam� �rfico-pitag�rica y la figura del maestro era venerada, el cual compart�a sus secretos con los miembros m�s importantes de la escuela, los matem�koi , mientras que para los oyentes, los acusm�ticos , la divulgaci�n de la doctrina era menor. Desde un punto de vista m�s religioso, los pitag�ricos defend�an doctrinas sobre la inmortalidad y sobre todo sobre la transmigraci�n de las almas. Disc�pulos y miembros posteriores de la escuela como Filolao o H�paso desarrollaron el pitagorismo en otras direcciones aunque a veces es dif�cil discernir entre lo que aport� el propio Pit�goras y los aportes de sus seguidores.

Notas finales

Si los milesios Tales, Anaximandro y Anax�menes iniciaron el pensamiento epist�mico Pit�goras, a trav�s de su matem�tica, lo puso en pr�ctica, ejerciendo una gran influencia en pensadores posteriores. Recordemos sino las palabras de Bertrand Russell:

"No conozco ning�n otro hombre que hubiese tenido mayor influencia en el campo del pensamiento. Lo digo porque lo que aparece como platonismo resulta, despu�s de analizarlo, esencialmente pitagorismo." Bertrand Russell.

Fuentes:

.  Friedrich Nietzsche, Los fil�sofos preplat�nicos, Editorial Trotta, 2003, Madrid, pp. 59.
.  Vidas de los m�s ilustres fil�sofos griegos, Orbis, Barcelona 1985, Vol. II, selecci�n de p.101-112. (Traducci�n de Jos� Ortiz y Sainz, fines del s. XVIII).
.  Friedrich Nietzsche, Los fil�sofos preplat�nicos, Editorial Trotta, 2003, Madrid, pp. 61.
.  Bertrand Russell, Historia de la Filosof�a , RBA Editores, 2009, Madrid, pp.