Revista hispanoamericana: artículos actualidad, cultura, ciencias, ecología y Derechos Humanos.

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Manuel Ruiz Rico

Por Jesús Sordo Medina

LOS PRESOCRÁTICOS:
El paso del Mito al Logos


Cap�tulo I

Introducci�n

La afirmaci�n "El paso del Mito al Logos" es el concepto utilizado por los estudiosos de la filosof�a para definir el inicio del pensamiento en Grecia tras una Edad Oscura anterior de la que se tiene poca informaci�n.

Restos de la ciudad de Mileto

Este periodo hist�rico comienza con los llamados pensadores «presocr�ticos», si hacemos caso de las indicaciones de Arist�teles en su libro Metaf�sica. Seg�n el de Estagira, fue el arist�crata Tales, ciudadano de Mileto, en Asia Menor, qui�n al sustituir los principios m�ticos para explicar el mundo y su oigen por un principio "f�sico", el agua, inici� una nueva forma de interpretar la realidad mucho m�s acorde con un pensamiento l�gico y racional. Fue as� como Arist�teles organiz� cronol�gicamente la historia pre-cl�sica de la filosof�a occidental con inicio en Tales de Mileto.

La visi�n aristot�lica del nacimiento de la filosof�a, al menos hasta finales del siglo XIX, se convirti� en fundamento para cualquier libro de historia filos�fica. No obstante, en los �ltimos ciento veinte años, sin que se haya rechazado totalmente el hecho de que con los presocr�ticos, y en concreto con Tales, diera comienzo la filosof�a, otros pensadores e historiadores han precisado a�n m�s y, a�n asumiendo a Tales y compañ�a como grandes iniciadores, han añadido a �stos otros aportes de civilizaciones como la egipcia o la babilonia.

D�nde y por qu� aparecieron los presocr�ticos

Una pregunta que se hace la historia de la filosof�a y la historiograf�a en general es porqu� los presocr�ticos aparecieron en las colonias de la Grecia continental y no en Atenas, la ciudad de mayor importancia de toda la Helade. Para el fil�sofo ingl�s Bertrand Russell (1) esto tiene una explicaci�n muy sencilla: las �reas griegas colonizadas en las costas de la actual Turqu�a (Asia Menor), Sicilia y el sur de Italia o Abdera, al norte en Tracia, eran m�s ricas que la propia Grecia continental. Esto provoc� el nacimiento de una s�lida clase arist�crata que, liberada del trabajo ordinario y de su participaci�n en guerras, pod�a permitirse dedicarse a otra actividad como es el estudio y la investigaci�n. De hecho, cuando Atenas, en el siglo V a.C. se convierte en la ciudad m�s rica de toda Grecia, aparecen entonces grandes fil�sofos como S�crates o Plat�n.

Otro aspecto importante acerca de este periodo tiene que ver con la propia definici�n de filosof�a. ¿Qu� les llev� a los presocr�ticos, desde un punto de vista epistemol�gico, a actuar de esa manera? Arist�teles, de nuevo, en su Metaf�sica, asegura que la funci�n y actividad de un fil�sofo tiene su origen en la necesidad de saber: «Todos los hombres por naturaleza desean saber» (2), y en la admiraci�n: «Pues fue el asombro el que empuj� a los hombres a filosofar, tanto en el principio como ahora», nos dice el disc�pulo de Plat�n.

F�sicos m�s que fil�sofos

Como decimos, Tales inicia lo que hoy entendemos como filosof�a, aunque tanto el milesio como los que le siguieron despu�s eran m�s «f�sicos» que fil�sofos, pues se centraban en el estudio de la physis , o lo que es lo mismo, la naturaleza. En cualquier caso, estos aportes fueron trastocando, poco a poco y durante dos siglos, la mentalidad de la sociedad griega, la cual produjo una brecha en la civilizaci�n occidental comparable con la que hombres como Confucio, Tao o el Buda crearon en oriente m�s o menos por la misma �poca.

No obstante, hay que recalcar que aunque todo parece indicar que en un breve periodo de tiempo el mundo m�tico sucumbi� a uno m�s racional, esto no ocurri� realmente as�. Es decir, no existi� una explosi�n en la conciencia de forma tan espont�nea y generalizada sino que aquel momento vino a ser la conclusi�n necesaria de una evoluci�n anterior. ¿Quiere esto decir que ya hab�a fil�sofos o f�sicos antes de los presocr�ticos? Seguramente s�. De hecho, en las obras de Homero y Hes�odo (3) ya se advierten reflexiones en las sociedades de su tiempo que hoy podr�amos llamar ilustradas. Por ejemplo en la Iliada de Homero, el autor asegura que el oc�ano es el «generador de dioses» y «g�nesis de todas las cosas». Estas afirmaciones le sirven a Arist�teles, siglos m�s tarde, para sospechar que la idea propuesta por el presocr�tico Tales de que el agua (o lo h�medo) domina todas las cosas o todas las cosas se originan en ella, es una evoluci�n de la cosmolog�a expresada en la Iliada. En este sentido, en la b�squeda de una explicaci�n cient�fica al origen del mundo, todos los presocr�ticos tuvieron algo en com�n: encontrar las sustancias originales de las cuales todo lo dem�s se formaba. A este principio germinal del mundo, los primeros fil�sofos lo llamaron arkh� que tiene varios significados como principio, comienzo, mandato rector, punto de partida o fundamento, todos ellos muy indicados para una explicaci�n del origen de las cosas.

En pr�ximos cap�tulos, veremos qu� elemento o condici�n le otorga cada pensador presocr�tico a este concepto.

En relaci�n a este apartado, señalar que el aporte m�s importante que realizaron los presocr�ticos fue la producci�n de una nueva episteme o una nueva forma de conocimiento sobre c�mo se relata la historia del mundo y la «sustancia» que lo compone. Adem�s, y aunque es cierto que no abandonaron radicalmente la mentalidad antigua, s� que dejaron atr�s las cosmogon�as antropom�rficas para proponer cosmolog�as f�sicas. Es decir, explicaron el origen del universo atendiendo a los fen�menos naturales y no a relatos m�ticos basados en un pante�n religioso.

Antecedentes del pensamiento filos�fico griego

Cuando decimos que esta revoluci�n en el pensamiento no se produjo de forma espont�nea, lo hacemos porque a trav�s de la propia historia de Grecia, se pueden adivinar cu�les son los antecedentes de tal movimiento. Habremos de retomar los tiempos de la emergencia de Creta y los minoicos en el milenio II a.C., la comunicaci�n de los griegos con Egipto y su ciencia y el intercambio con Babilonia en Asia Menor. Estos intercambios y una evoluci�n del pensamiento lenta pero eficaz fueron construyendo las condiciones para que en las provincias de la Grecia del siglo VII (Asia Menor y el sur de Italia, principalmente) se produjera un avance intelectual tal y como se describe en los libros de la historia del pensamiento.

Pese a reconocer la progresi�n del conocimiento en unas y otras civilizaciones y con la certeza de que fue en Grecia donde de produjo esta transici�n, hay que preguntarse: ¿qu� diferenciaba a estos f�sicos griegos de los pensadores o fil�sofos del resto del mundo conocido? Es dif�cil resumir en pocas palabras la naturaleza de la aparente nueva actividad intelectual de los presocr�ticos (y a�n m�s definir qu� es filosof�a) aunque s� podr�amos convenir que lo que realmente aportan Tales y compañ�a es un «pensar m�s cr�tico», m�s moderno si se quiere, e iniciador de un paradigma racional que reconocemos hoy por ser herederos del mismo.

Esta evoluci�n intelectual y cognitiva lo es porque el tipo de pensamiento anterior al momento presocr�tico, aunque como hemos dicho posee sus luces y parcialmente puede fundamentar al pensamiento griego, no es ni mucho menos un sistema organizado y categorizado. Los griegos heredan muchas cosas de los egipcios y los babilonios, por lo que no todo lo que dicen es nuevo, sin embargo le dan a esa herencia un potente empuje dotado de mayor lucidez, raz�n y l�gica. Y es a partir de ese momento cuando, como un inmenso torrente de agua, multitud de nuevas ideas e interpretaciones de la realidad llenan una nueva racionalidad. Es como si los griegos hubieran accedido a un nuevo nivel de conciencia o descubierto y elaborado un mapa de las nuevas estructuras del pensamiento humano para producir, durante dos siglos, grandes avances en el mundo de las matem�ticas, de la ciencia hist�rica, de la f�sica y otras disciplinas intelectuales que hoy, nos parece, siempre estuvieron ah�.

Pero para entender un poco m�s estos cambios en la superestructura social de la Helade, no debemos olvidar a otros miembros de la sociedad griega que ya en el siglo VII y VI a.C. impon�an nuevos paradigmas, en este caso pol�ticos. Hablamos de personajes como el legislador y arist�crata Sol�n, pr�cticamente contempor�neo de Tales, y quien es considerado el fundador de la democracia, aunque otros le atribuyan este logro a Cl�stenes, que vivi� unas d�cadas despu�s. Mientras en el mundo de la ciencia y el pensamiento los fil�sofos revisaban las viejas concepciones teol�gicas o profundizaban en las matem�ticas, en el terreno de lo social, con una intenci�n racional similar, se comenzaba a plantear la aplicaci�n de un nuevo sistema socio-econ�mico: la democracia o el gobierno del « demos » (pueblo).

Adem�s de los pol�ticos y los fil�sofos, hubo un tercer grupo dentro de la superestructura que ayud� a modificar enormemente la sociedad de su tiempo: los poetas.

Ya fuera como autores l�ricos o de teatro, los poetas se hicieron eco en sus obras de las nuevas realidades y reflexiones propuestas por fil�sofos y pol�ticos, cuando no, fueron los propios autores teatrales quienes inspiraron a los primeros. Con todo, podemos asegurar que no fue s�lo en el terreno de la ciencia donde se produjo un «paso del mito al logos».

El concepto de Logos

La palabra Logos proviene del griego «legein» que posee varios significados: hablar, narrar, dar sentido o recoger informaci�n. No obstante, el significado que ha quedado en la historia de la filosof�a se refiere m�s al t�rmino «raz�n» que asociado al acto de hablar o el concepto de discurso convierte a Logos, finalmente, en la raz�n discursiva a trav�s de la palabra.

Sus claras connotaciones relativas al conocimiento han servido para que, en el tema que nos ocupa, Logos sea el final de una transici�n que se inicia con un «discurso» basado en el mito y la costumbre y que va a desembocar o finalizar en la revisi�n de ese mismo discurso por otra racionalidad que es la de los llamados fil�sofos y pensadores, los cuales no aceptan el relato m�t�co sino que lo dialogan cr�ticamente (v�ase el valor que Plat�n le da a los di�logos) para construir una l�nea y estructura de pensamiento nueva, l�gica y racionalista.

As�, fue Her�clito (pensador que analizaremos en un posterior cap�tulo) quien utiliz� por primera vez este t�rmino d�ndole un car�cter trascendental desde el punto de vista cosmol�gico ya que convirti� al Logos en una ley universal que rige tanto el mundo como lo dota de orden (cosmos). Este punto es importante, pues se ofrece aqu� una visi�n «epist�mica» de todo el universo, su origen y devenir. Para Her�clito, el Logos, adem�s de ser el «arkh�» o fuego del universo, est� conectado con el pensamiento humano, estableciendo una conexi�n entre el ser basado en la «episteme» y ese Logos o raz�n universal. Este Logos encuentra en el lenguaje y las palabras su manifestaci�n en el entorno humano.

Por lo tanto, ese Logos o raz�n universal que provoca el orden en el universo encuentra un reflejo en la sociedad griega en aquel discurso humano que respeta esas caracter�sticas, lo que va a fundamentar el lenguaje y la acci�n filos�fica y cient�fica en tiempo de los presocr�ticos.

Nietzsche y su cr�tica al «paso del mito al logos»

Est� bastante claro que S�crates existi�, debido a lo que nos cuenta Plat�n en sus di�logos o, si buscamos fuentes no tan afiliadas al ateniense, la interpretaci�n de la obra de Arist�fanes, «Las Nubes», representada por primera vez en el 432 a.C. y donde S�crates aparece como un sofista m�s que cobra a sus alumnos por la enseñanza de la ret�rica y la oratoria. Independientemente de si la cr�tica de Arist�fanes o las alabanzas de Plat�n son fieles a la personalidad de S�crates o no, parece cierta la existencia de pensador.

No obstante a todo esto, en alusi�n al t�tulo de este apartado, un pensador tan importante como el «manipulado» Friedrich Nietzsche, tras interesarse por el positivismo del XIX heredero del pensamiento ilustrado, acaba discrepando del advenimiento de la raz�n durante el «Paso del Mito al Logos» y de la imposici�n de esta raz�n sobre «pueblos b�rbaros». En este sentido Nietzsche no acepta lo dado, es decir, que la historia de la filosof�a tenga un comienzo feliz con Tales de Mileto, sino que observa la «prehistoria» de ese fen�meno que se ha dado en llamar filosof�a. En obras como «El origen de la tragedia» donde departe sobre lo «apol�neo» y lo «dionis�aco», Nietzsche ahonda en este aspecto y cr�tica el hecho de que asumir el «paso del mito al logos» nos ha hecho imponer ese Logos al resto del mundo sin ahondar en las filosof�as y sabidur�as de otros pueblos, lo cual le da, en opini�n de Nietzsche, un car�cter ideol�gico a la propia historia de la filosof�a occidental.

Por otro lado, Nietzche, rompiendo la tradici�n de la historia de la filosof�a del siglo XIX, niega la continuidad en contenido y temporalidad de los presocr�ticos, a los que llama preplat�nicos. Es decir, para Nietzche, la relacci�n e historicismo de estos f�sicos de la naturaleza es art�ficial, as� lo afirma en sus Cuadernos Los Fil�sofos Preplat�nicos:

«En efecto, desde Tales hasta los sofistas y S�crates, disponemos de siete r�bricas independientes, es decir, de siete fil�sofos originales e independientes: 1) Anaximandro; 2) Her�clito; 3) eleatas; 4) Pit�goras; 5) Anax�goras; 6) Emp�docles; 7) el atomismo (De­ m�crito). Su agrupaci�n en d??d???? [sucesiones] es arbitraria si no completamente falsa. Son siete concepciones del mundo totalmente diferentes: los puntos en los que muestran mayores coincidencias, aquellos en los que uno parece aprender del otro, ponen en evidencia, en general, lo m�s d�bil de su naturaleza.» (4)

Los presocr�ticos: grandes iniciadores

Desde algunas posiciones filos�ficas se ha tendido a concretar en tiempos y hechos la narraci�n de la filosof�a, dando la impresi�n de que los presocr�ticos comenzaron su andadura con un conocimiento similar al de nuestros d�as. No es as�, tambi�n se ha evolucionado mucho desde entonces, sobre todo en el terreno de la ciencia o episteme con los aportes de Ockham, Bacon, Galileo o Descartes, sin embargo, s� podemos concluir que aquellos pensadores del mundo antiguo sentaron las bases de una nueva forma de pensar y, como iniciadores de un nuevo paradigma en el pensamiento humano, son de vital importancia para la historia del conocimiento universal.

Notas

(1) BERTRAND RUSSELL, Historia de la Filosof�a, , RBA Coleccionables S.A., Madrid, 2009, pp 53.

(2) Metaf�sica, I, 1 y 2. (R. Verneaux, Textos de los grandes fil�sofos: edad antigua, Herder, Barcelona 1982, 5ª. ed., p.69-74).

(3) Para conocer mejor la �poca anterior a la Era Arcaica griega, �poca de los presocr�ticos, se recomienda la lectura de las obras Teogon�a y Los trabajos y los d�as , de Hesiodo, y La Odisea y La Iliada , de Homero. En estas obras se recogen reflexiones y textos muy interesantes para comprender la evoluci�n racionalista en Grecia.

(4) Friedrich Nietzsche, Los fil�sofos preplat�nicos, Editorial Trotta, 2003, Madrid.